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Crónicas de Un Recién Levantado

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La Dictadura de Alfonso


Crónicas de Un Recién Levantado

Capítulo I

Era un buen día después de una noche tenue. Un aroma suave se mezcló con un rayo de sol, que quemó con miedo el cuadro de un perro en la pared. La humedad crecía, la verdad despertó los sueños más que un dia antes.

Alfonso Gabriel soñaba con agua, y soñaba con ella. Que limpiaba el piso, que estaba ahí, como sentada, como agachada, con su vestido de flores color caramelo, con toda su piel blanca, bien blanca, latiendo bajo los trapos, dejándose ver en los pliegues de la falda.

Alfonso se levantó y en un instante creyó estar volando, momentaneamente estaba... como flotando. Apoyó los pies en el suelo sin sentirlos, como de costumbre, pero se levantó. La extraña sensación lo soprendió girando sobre sí mismo para encontrarse alli tendido.

- Es un día tan bueno que uno se quisiera pegar un tiro para morir feliz - dijo la vocesita.


Alfonso, tendido, dormía y esa voz venía desde un cajoncito de la mesita de luz que se movia. Afonso volaba, y se pregunto qué pasaba. Era el espiritu de Alfonso? Alfonso era el que dormía? Alfonso era Alfonso?

- viste? te dije que dormías - se entrometió la vocesita - dormías a pata suelta, como duermen los monos o los gatos cuando hace calor -

- no, no dormía- se defendió Alfonso creyendo que se hablaba a sí mismo.

- Dormías! - se puso severa la vocesita.

Alfonso empezó a temblar y las convulsiones le produjeron destellos en todo el cuerpo, de tal forma que la habitación toda se iluminó...

- Valgame Dios! - exclamó la vocesita.

La intensidad de la sacudida hizo agrietar las paredes, se produjo entonces una epxlosión electromagnética que desintegró, la cama, los muebles, las paredes, toda la casa , el barrio entero. La onda expansiva se intensificó alrededor de la ciudad; las capas tectónicas se removieron, y un terremoto de grado 20 en la escala re richter sacudió al mundo...

- A la flauta - murmuró la vocesita cuando se sintió desintegrar. Solo quedó Alfonso, dentro de un enorme espacio vacío que distaba pocas cuadras del centro de la ciudad.

No tardaron en llegar los medios y los curiosos, la policía colocó un vallado alrededor del espacio vacío.

Alfonso, dormido y recostado en el suelo de tierra, estaba desnudo y sintió un frio que lo despertó. Alfonso se sintió un niño indefenso. A lo lejos, unas luces llenas de sombra se acercaban.

- Sigo dormido? - creyó preguntarse.

- No, estamos despiertas con vos - hablaron varias vocesitas. Pero esta vez eran claramente voces femeninas, jóvenes, voces de chicas gordas, no mucho, gorditas, peinadas a los años 90, con vestiditos, en guillerminas. Tres, tres gorditas, en una fiesta oscura, con música electrónica y drogones. Esa clase de voces eran, pero eran eso, solo voces, vocesitas de gordas. Alfonso las imaginó desnudas, pues no las veía en ningun sitio. - ustedes, quienes son y que quieren? -

- venimos a advertirte? -preguntó una de las gorditas. Alfonso se contrarió, y se encrispó, acumulando dudas.


- venimos a divertite... era divertirte!!- corrigió una de las otras dos gorditas que no habían hablado antes.

- a qué vienen? digan la verdad! - se asustó el  muchacho. Escuchó un largo murmullo, muchas vocesitas, pero solo tres eran de gorditas, las demás eran de algún sexo indefinido o desconocido hasta el momento. Un fuerte ruido, seguido de un gran viento, se acercó de repente. Un helicóptero descendió sobre Alfonso.


-Ustedes!!! - Un soldado desde la nave lo llamaba con los brazos abiertos. Alfonso se levantó y corrió.

- No vayas - le dijo una de las nuevas vocesitas que se le había aproximado tanto que le sonaba en su propia garganta.

- Uf - pensó Alfonso mientras corría hacia el helicóptero - menos mal, era solo mi voz - y se tranquilizó.

La tranquilidad le duró poco, ni llegaba a subir al helicóptero cuando otra vocesita le sonó entre las nalgas - ALfonso, no seas malo con tu hermana, devolvele la cabeza de la muñeca... -

- MI... mi trasero habla como... como... mi... - se quedó mudo de pensamiento.

No lograba pensar en palabra alguna, no se las había olvidado, solo que había enmudecido mentalmente.

Sus pensamientos se volvieron tan abstractos que podían prescindir de las palabras.

Lo sorprendente, es que en ningún momento creyó volverse loco.


- Vamos, corre, corre!!!- Oyó Alfonso sin entender, pues no entendía nada

Ddesde los cielos una mano lo tomó, Alfonso fue metido dentro de la nave por un tirón fuerte, que lo sacudió. Lo que le provoco pequeñas convulsiones.

Recostado en un costado da la nave empezó a dar tumbos. Los hombres que lo veían intentaron contenerlo pero su cuerpo no era de este mundo, unas luces empezaron a salir de él.

Fueron nueve arcos de luz o fue un calidoscopio? Y esa bruma?

Alfonso ya no estaba allí, ni en ninguna parte. Sin cuerpo existía sin palabras. Entonces oyó... como lo hizo? no sabemos... pero lo que oyo lo trajo de regreso de aquel estado de no estado - Alfonso!!!... Alfonso!!!

El  muchacho despertó en los brazos de su oso de peluche tamaño natural. Se desperezó y caminó en calzoncillito hasta la cocina, en donde su hermanita lloraba en un rincón.

Él se le acercó.

Ella volteó, tenía el rímel corrido de tanto llorar, se quitó el chupete y le dijo - Fuiste malo, Alfonso -

Alfonso se agarró de la cabeza y quiso gritar, y gritó, pero no gritó lo suficiente y quedó con ganas de seguir gritando, pero por más que alargaba el grito las ganas no se le iban. Gritó largamente y más largas eran sus ganas de gritar. Fue el grito más largo de todos los gritos que haya dando hombre alguno, un grito lleno de ganas de ser grito, lleno del estiercol de todos los gritos del mundo, un grito inundado de tiempo, desbordado de tiempo.

Pero no era infinito. Cuando al fin finalizó, el fin del grito fue ahogado, casi como palabra, como sílaba con sentido, un final morfémico y polisemántico. Mas alla de cualquier intrerpretacion estaba la suya, y solo la suya, una burbuja se retorcia en su panza, el fluir de acidos lo llebo a eructar en un sonido cuatricromo, una vacilacion en su andar recordaba a un hombre ebrio pero sobrio... Al sujetarse de la puerta de la heladera parecia que el se sostenia de ella , pero no... el sostenia la puerta de la heladera, que sostenia a la heladera, que sostenia la casa, que sostenia el mundo, alfonso sosteniendo el mundo, que tambaleaba....

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